Trastornos alimenticios: cómo evitar estos padecimientos

Los trastornos alimenticios son más comunes de lo que parecen. Estos padecimientos pueden ser sufridos a cualquier edad y sin importar el género. En la mayoría de los casos, estos trastornos son desencadenados por una preocupación e incluso llegan a tener una distorsión de la imagen corporal por tener ciertos rasgos físicos, menor peso o una forma de cuerpo perfecto. De esta manera, para alcanzar estos objetivos, la persona no solo modifica su alimentación habitual, sino que también cambia radicalmente su personalidad y capacidad de integrarse en los círculos sociales.

Es la sociedad uno de los factores que más influyen en dichas alteraciones psicológicas asociadas a la alimentación. A través de los medios de comunicación y la publicidad se transmiten estándares o patrones de belleza que afectan la autoestima de las personas más vulnerables. Los adolescentes tienden a tener muchas dudas sobre su identidad y su apariencia; de allí la baja autoestima y la falta de interés por formar parte de un grupo.

Los trastornos alimenticios son alteraciones psicológicas que derivan en un cambio en la dieta del paciente. En principio, presentan una preocupación excesiva por su aspecto físico, lo que desencadena un cambio drástico en su comportamiento. Dichas personas se perciben así mismos de forma errónea y creen que necesitan tener cierto tipo de cuerpo para ser aceptados. En este sentido, existen una amplia variedad de trastornos asociados a la alimentación, pero sin duda algunos son más frecuentes que otros.

Cómo evitar trastornos alimenticios

Tipos de trastornos alimenticios

La bulimia es uno de los trastornos alimenticios más conocidos que causa en los pacientes la necesidad de consumir grandes cantidades de alimentos, lo que también se conoce como “atracones”, para luego vomitar todo lo ingerido. Está asociado a un fuerte sentimiento de culpa y ansiedad por el consumo excesivo de calorías. Los pacientes diagnosticados con este tipo de enfermedad suelen tener comportamientos compulsivos, en algunos casos asociado al exceso de ejercicio o actividades físicas para bajar calorías rápidamente.

Dichos trastornos no solo afectan a los adolescentes, pues existe un trastorno llamado Pregorexia; en el cual la mujer embarazada evita a toda costa ganar el peso normal que debe alcanzar cuando se encuentra en el proceso de gestación. En este sentido, para evitar tener un abdomen pronunciado, lo que es normal en esta etapa, recurren a la reducción de porciones de comida de su dieta diaria, realizan ejercicio físico en exceso e incluso provocan el vómito en repetidas ocasiones para mantenerse en forma.

Cabe destacar, que esta afección puede generar graves consecuencias para la madre y para el bebé, ya que el feto necesita los nutrientes necesarios para su formación y crecimiento dentro del útero materno. De lo contrario, el bebé puede nacer con malformaciones. Por esta razón es tan importante que la madre se alimente de forma balanceada, así el feto recibirá los nutrientes necesarios para su formación y crecimiento dentro del útero materno.

Por su parte, aquellas personas que tienen una obsesión desmedida por ingerir alimentos saludables también padece de una condición llamada Ortorexia. La principal consecuencia de este trastorno es el un comportamiento alterado, lo que genera a largo aislamiento social, ya que la persona no se siente cómoda frecuentando lugares como restaurantes, bares o ferias de comida. Lamentablemente esta obsesión por alimentarse tan sanamente, se convierte a largo plazo en todo lo contrario desencadenando anemias e insuficiencias hepáticas.

Mejorar la Autoestima

¿Cómo evitar padecer de estos trastornos alimenticios?

Los trastornos alimenticios son una condición psicológica, por lo tanto, el mismo paciente es el único que puede aceptar su cuerpo y su personalidad, claro está que para lograrlo necesita la orientación de un médico especialista para superar los traumas o los episodios posteriores; incluso posibles recaídas en estos hábitos perjudiciales para la salud.

Desde el hogar también se pueden implementar varias normas que fomenten la integración y el cumplimiento de un plan de alimentación. Para lograrlo se deben establecer horarios para consumir las comidas del día. Asimismo, es importante comer en familia, pues esto hace que sea un momento propicio para el encuentro y la conversación.

Los expertos recomiendan que tanto los familiares como los amigos cercanos sean quienes le brinden el apoyo incondicional a la persona afectada. Pues son personas que producen cercanía y confianza al paciente, de este modo será mucho más sencillo conocer sus sentimientos al respecto.

Las actividades recreativas o los hobbys son una excelente alternativa para prevenir estos desordenes alimenticios, ya que el paciente tendrá la oportunidad de relacionarse con círculos sociales más amplios. Es recomendable optar por actividades al aire libre como el yoga o el ciclismo, no obstante, las actividades artísticas como la danza, la actuación y el canto también son idóneas para recuperar la confianza y la autoestima.

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Imágenes:
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